lunes, 20 de febrero de 2012

Usar la reforma laboral para crear una empresa

La nueva norma incluye una serie de medidas dirigidas a los emprendedores. Se ha creado un contrato para empresas de menos de 50 empleados, se establecen bonificaciones e incentivos a la contratación y la posibilidad de utilizar el paro para montar un negocio.

Una de las misiones de la nueva reforma laboral es la creación de empleo, o por lo menos, facilitarla cuando haya crecimiento económico. En este sentido, la actividad emprendedora cobra protagonismo por su capacidad de generación de puestos de trabajo. Si cada uno de los más de tres millones de autónomos contratase a un solo trabajador, la tasa de paro podría reducirse hasta el 7%. Y es que las microempresas y las pymes suponen el 48% de la ocupación en España, según los cálculos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). En este sentido, la norma incluye medidas específicas dirigidas a emprendedores y empresas de menos de 50 empleados para fomentar la contratación y la flexibilidad en este tejido empresarial que supone el 95% del total.

Contrato indefinido de apoyo a los emprendedores
Esta nueva modalidad de contratación va dirigida a negocios con menos de 50 trabajadores. El contrato tendrá una duración de un año de prueba, frente a los seis meses actuales. Pasado ese periodo, el empresario puede prescindir del empleado sin ningún tipo de indemnización si finalmente decide no contratarle.
La compañía que haya despedido en los seis meses anteriores no podrá hacer uso de este tipo de contratación. Además, si el primer empleado contratado tiene menos de 30 años, la empresa tendrá una deducción fiscal de 3.000 euros.
La reforma también incluye incentivos para la reincorporación de desempleados: el emprendedor que contrate a un trabajador en paro, tendrá derecho a una deducción fiscal del 50% de la prestación que haya recibido el empleado durante un año. De forma voluntaria, el parado podrá compatibilizar su salario con el 25% de la prestación por desempleo.

Bonificaciones
La contratación de jóvenes, mujeres y mayores de 45 años en situación de desempleo posee ventajas fiscales. Se establece una bonificación de la Seguridad Social de hasta 3.600 euros a la contratación indefinida de jóvenes entre 16 y 30 años durante tres años. Esta ventaja se incrementa a medida que aumente la antigüedad del empleado. Y si es mujer en sectores con poca representación femenina se aplicarán 100 euros más al año.
Si el contratado es un parado de más de 45 años, la bonificación es de hasta 4.500 euros (1.300 euros al año). En el caso de que sea mujer en ámbitos donde éstas tienen poca presencia, el importe asciende a 1.500 euros.
Las previsiones de ATA muestran que se pueden crear entre 300.000 y 400.000 empleos este año, de los que el 60% será para jóvenes.

Capitalización del paro
Los jóvenes hasta 30 años y las mujeres de hasta 35 años en situación de desempleo y que quieran montar su propia empresa podrán cobrar el 100% de su prestación en una sola paga para crear su negocio. Eso sí, tendrán que darse de alta como trabajadores autónomos.
Hasta ahora, la capitalización era del 60%, y del 80% para los jóvenes menores de 30 años.




http://www.expansion.com/2012/02/20/empleo/emprendedores/1329732947.html

¡Ser pequeño y aparentar ser grande!

Técnicas útiles para que tu empresa aparente más tamaño del que tiene en realidad.

Las nuevas tecnologías, el mercado de servicios auxiliares y un poco de imaginación te ayudarán a parecer más grande.


A veces, como afirma el dicho, tan importante como el ser es el parecer. Esta es una ley de gran importancia en el mundo de los negocios, en los que mostrar determinada imagen frente a tus clientes potenciales puede suponer muchos miles (o millones) de euros en ventas.
Las micropymes pueden perder muchos negocios por su pequeño tamaño, por lo que muchas ponen en marcha una serie de medidas para maquillar temporalmente esta situación.
Tener una oficina elegante para mantener reuniones con los clientes, una secretaria que te gestione las citas, una estructura amplia de personal, una web que dé buena imagen... Sin apenas coste, o bien por muy poco dinero, tú también puedes disponer de todos estos valores y que pueden suponer la diferencia entre ganar o perder interesantes contratos.
En muchas ocasiones, comportarse como los grandes, puede ser útil para conseguir un serie de beneficios como los siguientes:
Muestra fortaleza. La tónica general del pasado año fue la de reducir recursos. Según la Radiografía de la Pyme española 2011 elaborada por Sage, “más del 60% de las pymes considera que en 2011 su situación se mantendrá o empeorará”, por lo que la mayoría no invertirán en innovación (59%), nuevo personal (83,3%), ni inmuebles (73%).
Destaca y diferénciate. En sectores saturados como la asesoría y la consultoría, donde la oferta se basa en la capacitación personal, los elementos externos pueden ser el punto diferenciador. Una web impactante se recuerda mejor que un currículum magnífico, pero igual al de otros muchos.
Ten satisfechos a los clientes. Esforzarse por parecer más grande suele conllevar una mejora en la atención a clientes y proveedores, lo que, a su vez, favorecerá su opinión sobre la empresa.
Para atraer a los inversores... Si el tamaño es un síntoma de buena salud, aún lo es más transmitir esa imagen ante un inversor. Es cierto que estudiará bien las cuentas, pero demostrarle que la empresa tiene vocación ganadora siempre será un punto a favor.

http://www.emprendedores.es/empresa/estrategia/aparentar_ser_grande

jueves, 9 de febrero de 2012

Definición de emprendedor: ¿Tienes madera para serlo?

El ADN del nuevo empresario contiene ilusión, creatividad, capacidad para asumir riesgos y convertir errores en nuevas oportunidades. Por eso, cuestionarse muy bien por qué se quiere emprender es fundamental antes de lanzarse a la aventura empresarial.

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 ¿Qué es ser emprendedor? Se define como “una forma de enfrentarse al mundo y de entender la vida. Es la persona que disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de qué pasará mañana”. En definitiva, para ellos comenzar nuevos proyectos es adrenalina pura, es casi una adicción a la que no pueden renunciar. Tal es la fuerza de este espíritu que el emprendedor con vocación, tarde o temprano, acabará embarcándose en una aventura empresarial, porque no podrá evitarlo. Por tanto, no se engañe, haber tenido una idea original, haber puesto en marcha una empresa y trabajar por cuenta ajena no significa ser emprendedor. Aunque en muchas ocasiones utilicemos de manera indistinta las palabras empresario y emprendedor, no son lo mismo. Hay personas que son empresarias porque han montado un negocio, pero que carecen de la mentalidad de un emprendedor. Y hay profesionales que tienen esas aptitudes pero no disponen de la capacidad para la gestión de empresas o, simplemente, no optan por su propio negocio.
Elementos básicos
Aunque existen diferentes maneras de emprender, todas comparten una serie de elementos clave que configuran la mentalidad emprendedora. Hay cuatro fundamentales: capacidad para asumir riesgos; gestión del error y humildad; observación y creatividad.
Una meta clara
Cuando alguien tiene madera de emprendedor siempre tiene una meta, un objetivo que es el que le da fuerzas para superar los obstáculos. Se enfrenta a las dificultades sin apartar la mirada del futuro que espera, porque sabe que la verdadera paradoja creativa pasa por convertir las adversidades en fuerzas.
Gestión del riesgo
 Aunque todas las cualidades son importantes, la gestión del riesgo es crucial. Pero entendida no como un fin ni una apuesta, sino como algo que se está dispuesto a gestionar si el objetivo vale realmente la pena. La visión, el compromiso y el motivo resultan determinantes, ya que si no se tienen bien claros los porqués, que son los que definen los motivos, difícilmente se podrán superar todos los obstáculos. Cuando no están bien asumidos o son demasiado superficiales cualquier contratiempo nos llevará a entrar en una fase negativa ante el proyecto.
El momento apropiado
 Lo importante es encontrar tu momento. No hay que dejarse llevar por las circunstancias y lanzarse a poner en marcha un negocio cuando no se siente de verdad, porque se estará demasiado presionado, se tomarán decisiones de forma precipitada y los fallos serán más grave. Sólo hay un motivo realmente malo, que es cuando lo haces porque crees que ya has tocado techo profesionalmente, que tu carrera está parada y que la única vía de crecimiento es crear tu propio negocio.
Ilusión y formación
Es cierto que la ilusión es fundamental. Junto a esta resulta necesario contar con un proyecto, una idea con cabida en el mundo real. El verdadero emprendedor trabaja su idea desde y para el mercado. Porque sin un proyecto, más que de emprendedores hablaríamos de soñadores.
Con demasiada frecuencia se descuida la formación. Se cree que con ilusión y ganas se puede sacar todo adelante. Sin embargo, la motivación es sólo un plus. Hay que estudiar, formarse continuamente y estar dispuesto a desaprender y asimilar formas distintas y rompedoras de hacer las cosas, de lo contrario, el fracaso acechará más de cerca.
Mucho más que su propio negocio
Uno de los errores más comunes es asociar al emprendedor con la persona que crea un proyecto empresarial propio y con profesionales independientes. Casi nunca se contempla el concepto en su sentido más amplio. Emprender no es sólo crear una empresa, es también ser innovador, creativo y bueno en lo que haces dentro de una compañía grande. Es aportar nuevas ideas para trabajar y vislumbrar nuevos proyectos que se pueden poner en marcha.
Las empresas no pueden desperdiciar el talento que tienen dentro, que es el que le puede dar las oportunidades que necesitan para ganar ventaja competitiva.
Además, la mentalidad emprendedora no sólo tiene cabida dentro de los muros de la organización, sino que es absolutamente necesaria por su capacidad para gestionar la incertidumbre y el cambio, para aprender a superar el error y verlo como una oportunidad de transformación y mejora continua, y por su capacidad para convertir las ideas en resultados.